sábado, 24 de abril de 2010

Maldito Pepe Grillo




Me extraño. No siempre, tampoco de forma exagerada, ni siquiera es que dependa exclusivamente de esas cosas de las que hoy me privo para ser yo...otra vez, debe ser el frío. Durante un par de días me conformé con hecharle la culpa de ciertas cosas al mal tiempo; a "esos días" (aún sabiendo que no me afectan); al colapso; en fin, a cualquier cosa que me resultara justificable y coherente. No me gusta pensar coherentemente...me estresa.
Llegó el bendito viernes y lo único que realmente quería era relajarme, disfrutar y ver a todas las personas a las que había extrañado durante la semana. Y juro que por un par de horas la cosa iba viento en popa, "el viernes perfecto", pensé. Error número uno: asumir que es el mejor día de tu vida antes de que llegue a su fin. Lo dejé pasar ¿por qué? no sé, simplemente lo dejé pasar muy a pesar de ese gusto amargo en la boca y esa sensasión de poca cosa. Me molestó y, fue en ese preciso momento que empezó la crisis existencial así que te lo dije...y te juro que no me sentí para nada mejor.
A la noche fue un poco más de lo mismo, por lo menos hasta que me atacaron los pensamientos boludos y te dije algo así como "lo voy a hacer y a la mierda!"

"Jose, ¡no, perate, a la luz así me ves! Deposito toda mi fidelidad en tí"

"Ya sé...igual no puedo. Y así pudiera no lo haría, mi moral (alias ese pepito grillo llamado conciencia) me lo prohibe. No puedo."

Y así fue, oportunidades no me faltaron y, de vez en vez, me olvidaba un poco de todo (y tomaba un poco de cada vaso visitado), me reía y hasta me olvidaba de los míseros veinte minutos que había dormido la noche anterior.





Maldito Pepe Grillo,
si te vas no vuelvas nunca
...preferiría no tener conciencia.

1 hojas caidas:

Anónimo dijo...

Cuando los hombres dejan de ser un juguete son sólo un problema...